Quienes estén pensando en viajar a Egipto, deberían apuntar un nombre más a su ruta: Menia, al sur del Cairo, una provincia que en estos últimos tiempos está en boca de todos y por buenas razones.
Y es que en el área de Al-Ghoreifa ha tenido lugar uno de los descubrimientos que ya está siendo considerado como el gran hallazgo del Antiguo Egipto, aunque no es el único, porque la misión arqueológica que comenzó en 2018 en la zona no para de toparse con nuevas tumbas.
Dieciséis tumbas nuevas
En esta ocasión se trata de dieciséis tumbas en las que reposan veinte sarcófagos de sacerdotes y otros altos mandatarios que vivieron durante la Dinastía XXVI, que se sitúa entre los años 672 y 525 a.C.
Muchos de ellos son bien reconocibles porque sus nombres y títulos se encuentran identificados sobre la piedra caliza de los sarcófagos, algunos con forma humana y profusamente tallados y decorados, que los encierran, como por ejemplo el del hijo del faraón Psamético I, que ejerció de sacerdote de los dioses Osiris y Nut.
Más de 10.000 Ushbetis y amuletos
A la importancia del descubrimiento de estos restos humanos momificados, se suma también un buen número de valiosos objetos, como son amuletos y artículos de cerámica, entre ellos más de 10.000 ushbetis (o ushabtis), unas esculturas de pequeño tamaño que se solían introducir en las tumbas para acompañar a los difuntos en su viaje al otro lado.
Un buen número de valiosos objetos, como son amuletos y artículos de cerámica.
Se auguran nuevos descubrimientos
Viajar por Egipto puede suponer, a la vista de las últimas noticias en cuanto a descubrimientos arqueológicos se refiere, toda una aventura, pues en este año se alberga la esperanza de terminar de localizar también la tumba de la reina Nefertiti, un misterio que tiene en vilo a más de un investigador.
Para Mustafa Waziri, el secretario general del Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, la alegría no acaba con estos hallazgos que incentivan las escapaditas y viajes a Egipto, ya que también se han desenterrado una gran variedad de recipientes, probablemente empleados en los distintos rituales religiosos y de enterramiento, así como otros utensilios de madera que servirían de herramientas en las labores de sepultura, como por ejemplo un martillo de la época, también de madera, que aún se conserva.